viernes, 11 de marzo de 2016

DANZA ORIENTAL III


Odaliscas y harenes

De toda esta iconografía que los pintores y literatos orientalistas crearon, nace un estereotipo sobre el papel de la mujer en Oriente Medio, así como la representación de las danzas que todavía hoy está presente en las fantasías populares: se trata de una mezcla de harenes suntuosos, odaliscas seductoras y erotismos basados en fantasías de posesión. El Hollywood de los grandes espectáculos ahondará en estos tópicos en algunas de sus películas. Estos clichés son una distorsión de la realidad.

El harén es una parte de la casa tradicional de Oriente Medio en la que residen las mujeres y también designa al conjunto de mujeres que viven bajo la dependencia de un feje de familia. También es cierto que en los harenes había esclavitud, como en casi todo el mundo, excepto en Europa continente, no en sus colonias.

 
                                               Pintura orientalista de un harén

La bailarina, bailaba en privado para su propia diversión y la de sus amigas y parientes, en su casa. Muchas veces, bailaban en grupo, o con público en visitas y fiestas, empezando a considerarse como un oficio. Muchas veces la bailarina era considerada una prostituta, ya que algunas de ellas ejercían la prostitución, sobre todo la mujeres pobres para su subsistencia y además era muy conveniente para los que estaban al otro extremo de la escala social.

También había bailarines-hombres que actuaban frente a un público masculino, a menudo disfrazados de mujeres, dado que había lugares en que la segregación de sexos fuera del hogar seguía manteniéndose de manera muy estricta.

Es un error pensar que las bailarinas eran mujeres sin formación ni cultura. Al contrario, estudiaban en academias que las formaban en conocimiento musical, oratoria, danza, poesía, etc., siendo así su caché más elevado. En un principio eran esclavas, qaina; sus sucesoras serían las awalin, mujeres libres cuyo nombre significa “las que saben”. Hay que diferenciar entre las ghawazee, bailarinas callejeras que actúan sin público, que tuvieron muchos más problemas con las autoridades que las awalin, expulsadas de Egipto y con la prohibición de bailar en el Cairo por el gobierno islamista de Mohamed Alí. Una de las últimas familias en dedicarse a este tipo de danza gitana de entretenimiento fueron las hermanas Banat Mazin, Khairiya y Rajá.
                                                       
  
                                                          Hermanas Mazin

                Las artistas awalin de la calle Mohammad Ali en el Cairo, famosa además por sus tiendas de instrumentos, fueron desapareciendo y se vieron obligadas a cambiar sus carreras y empezaron a llevar sus negocios junto con los hombres. Fue así como nació la figura de ma’alimah, una mujer que baila, es artista y es su propia jefa. De esa época es la conocida bailarina Shawq, que se cree que bailaba con un pequeño velo que cubría parte de su rostro dejando sólo sus ojos al descubierto.

                Posteriormente apareció Shafiqa la copta, una bailarina cristiana que abrió el cabaret “Las mil y una noches” en El Cairo. Shafika La Copta, nace en el Cairo en 1851, tuvo una educación religiosa y siempre soñó con ser una famosa bailarina. En la adolescencia se escapa de su casa, se junta con un grupo callejero y así es como da sus primeros pasos en la danza, recorriendo los festejos del pueblo y aldeas de El Cairo. En 1871, Shafika, dirige un grupo de cantantes, músicos y bailarinas, logra la fama y el reconocimiento en todo Egipto.

                Su devoción por el cristianismo le dio el nombre de La Copta (el término copto hace referencia a los egipcios que profesan algún tipo de fe cristiana, ya sea en la Iglesia Copta, en la Iglesia Ortodoxa Copta, en la Iglesia Católica Copta o en la Iglesia evangélica copta). Ganó muchísimo dinero gracias a su conocida sala de espectáculos “las mil y una noches” ya que el público era siempre constante. Era la reina de las bailarinas en su época, siempre buscó innovar, renovar su baile y mejorar cada vez más en cada espectáculo que ofrecía. Fue la primera bailarina en utilizar elementos sobre su cabeza a modo de equilibrio como una bandeja, que estaba llena de vasos de agua; también fue la primera en usar un klob (una especie de linterna, con una llama encendida) durante un cortejo nupcial a comienzos de 1900, así nace la danza del candelabro usando el ritmo zaffa, éste ganó un papel de liderazgo en las bodas egipcias.

 
                                                                                         Shafika la Copta

                Dirigía sesiones de zar para las mujeres ricas. Y en 1917 viaja a Paris para bailar en la 1ª exposición de danza, baila con zapatos de oro y piedras preciosas, ganando el primer premio. Shafika se había casado con un hombre que la estafaba; se divorcia y conoce a un joven menor que ella a quien tuvo que abandonar por diferencias sociales. Entra en una terrible depresión, vende “Las Mil Y Una Noches” y parte a Túnez en donde se hace adicta a las drogas y al juego. En 1924 vuelve a Egipto enferma de Diabetes, vagaba por las calles y hablaba sola. Muere en 1926.

                Tras la revolución de 1952 que finalmente acabó con el control colonial de Egipto, los festivales, como Moulid, empezaron a servir como plataforma para el talento teatral y artístico. Por esta época la danza oriental cobró fuerza en los clubes nocturnos de El Cairo, Beirut y Argel.

martes, 8 de marzo de 2016

TRIBAL CLÁSICO III

Las pupilas se independizan

                Katarina Burda, gran maestra, bailarina y directora de la compañía de danza Aywah! Forma parte del grupo Bal-Anat durante los años 70 y lleva formando a bailarinas durante más de cuarenta años. Se especializó en danzas folklóricas y regionales de Marruecos, Turquía, Egipto y danzas romanís.

         
Katarina Burda

                Por su compañía Aywah! han pasado numerosas bailarinas de América y Europa. Katarina formaba a las integrantes en historia del folklore, danza, música, interpretación y canto. Esto atrajo e inspiró a una generación de excelentes músicos y bailarinas de danza de medio oriente (Miriam Peretz, Rosa Rojas, Jade) y de tribal fusión (Mira Betz, Zoe Jakes, Elizabeth Strong), además de importantes músicos (Tobias Roberson).
                                                              
                Masha Archer: En los años 70, una alumna de Jamila, adopta la manera de bailar pero interpretándola de otra manera; rechaza bailar en bares o restaurantes porque consideraba que la danza oriental-tribal se merecía mucho más de lo que estaba recibiendo, le interesaba recrear la imagen de una bailarina femenina pero poderosa, fuera de todo estereotipo de bailarina con poca ropa bailando en teterías. Feminista y visionaria, pretendía eliminar el estigma machista que se habían unido al Bellydance desde la época colonial de mediados del siglo XIX.
                                              
  Masha Archer

                Masha consideraba que las bailarinas árabes no estaban capacitadas para bailar la danza oriental porque su cultura se avergonzaba de la danza y de las mujeres, y que eran las bailarinas americanas las que le estaban devolviendo el brillo que debía tener, por lo que se merecían adoptarla.

                Pero donde más influyó fue estéticamente, creando un look que conjugaba elementos europeos y tunecinos con una joyería tribal compuesta por piezas antiguas de Oriente Medio. Crea un estilo en sus bailarinas: grandes bombachos, turbantes, joyería antigua y cholis.

                A diferencia de Jamilla, Masha unificó la danza sin reparar en diferencias regionales y creo una mezcla de todas, separándose intencionadamente de cualquier tipo de pureza y autenticidad. Sacrificando esto por un objetivo de uniformidad estética entre sus bailarinas.

                Masha creó su propia compañía, la San Francisco Dance Troupe, mezcla ecléctica de cabaret egipcio clásico, folclórico y cualquier otra influencia que a ella le había parecido atractiva, de la cual se retiró años más tarde para dedicarse al diseño de ropa y joyas en San Francisco y Nueva York.
                                              
San Francisco Dance Troupe

jueves, 3 de marzo de 2016

DANZA ORIENTAL II


Edad Media

A las orillas del Mediterráneo, entre los siglos VI y XV, había danzas en las que el movimiento de las caderas era un elemento importante, representado en las estatuillas y dibujos que han perdurado. Sin embargo, a ambas riberas había presiones sociales que hacían que este tipo de bailes no estuvieran bien vistos, sobre todo por lo que se percibía como un canto a la libertad sexual que ya no se correspondía con el papel de las mujeres en estas sociedades.

Existe un amplio territorio que tiene bailes con muchos puntos en común con la danza oriental. Se extiende desde la India hasta Marruecos, pasando por la Ruta de la Seda, la cuenca mediterránea e incluso Europa del Este y el Sur de la ex Unión Soviética.

Muchas regiones se atribuyen la maternidad de este tipo de baile, pero lo cierto es que esta danza mestiza tiene movimientos que encontramos en una multitud de culturas distintas. Mezcla que se debe a las grandes migraciones frecuentes en la antigüedad, debido a la pobreza, hambrunas, persecuciones sociales, a la expansión del islam, a las rutas comerciales, llenas de artesanos y músicos; a los cuales, a estos músicos y bailarines itinerantes, se les conocía con el término de “dom” que designa a los antiguos gitanos.

El flamenco bebe de distintas fuentes, del idioma romaní, del estilo de hacer música de los árabes, de las melodías tradicionales gitanas, pero también de los romances y poemas del norte de finales de la época medieval; del peso de la comunidad judía instalada en Andalucía y de países de religión no cristiana, como Egipto, heredando las castañuelas originarias de los crótalos africanos tocados por los gypsies o nawar.

Una tribu relacionada con los gitanos egipcios son las ghawazi que significa forastero o invasor y el término en singular ghaziya significa bailarina; a los ojos de los viajeros europeos de los siglos XVIII y XIX, el ideal de bailarina seductora.

Ghawasi

Una de las explicaciones más verosímiles dice que la terminología del flamenco viene de “felah mengu” (campesino huido, en árabe) haciendo referencia a los moriscos expulsados de España. Al igual que el cante jondo, nos recuerda al mawal del mundo árabe, una técnica de cando improvisado de solista, con fondo melancólico.

miércoles, 2 de marzo de 2016

MUMA'S



            Creo que ellas no se dan cuenta de que existo porque están conmigo, porque están a mi lado día a día, porque forman parte de una pequeña gran familia de la que no se separarán jamás; aunque cada una siga su camino, siempre serán mis niñas, mis Muma's!

            Hace casi 4 años fui madre por primera vez, me refiero a madre biológicamente hablando; nació una niña a la qué llamé Muma (ya sabéis por dónde van los tiros); después de pensar mucho sobre que palabra utilizar para referirme a todas mis alumnas, de cualquiera de los estilos de danza que imparto, y de cualquier edad, sexo, raza, clase social… no hago distinción, me decanté por llamarlas Muma’s Troop, ¿y por qué?, por múltiples y varias razones:

            - Son mis niñas, como mi hija; a las que les enseño a caminar dentro del mundo de la danza, les enseño a escuchar, a sentir, a compartir, a convivir y respetar, a superarse, a tener voz propia dentro de la comunidad, a tolerar, a aprender, a protestar cuando es necesario, a aventurarse y a no tener miedo.

            - Sin ellas no sería maestra, como sin mi hija no sería madre; gracias a que confían en mí y me acompañan en esta andadura, yo existo, como profesora, y puedo compartir con ellas todas las inquietudes que tengo con respecto a la danza.

            - Soy responsable de ellas, como de mi hija; me siento en el deber y en la obligación de que tengan una formación de calidad, para que se sientan bien, para que no se limiten a imitar, si no que tengan la valentía de decidir lo que les gusta y lo que no, y tengan la capacidad de empoderarse en esta vida, que sólo es una.

            - Y porque las quiero, como a mi hija desde antes de nacer; desde el mismo momento que entran por la puerta del aula, con esa cara de incredulidad, sorpresa y de inocencia; poniéndose en mis manos sin saber que les deparará a mi lado.

            - En definitiva, porque somos una tribu, como mi familia; porque son una troop, un grupo de bailarinas que causan alboroto y están agrupadas para bailar, para tribalear.

            No os olvidéis de que desde el primer día que os acercáis a mí, ya formáis parte de la troop; y si algún día voláis del nido, como lo hará mi hija Muma, me tendréis entre bambalinas, apoyando, observando, animando, en todo lo que os propongáis, no solo en vuestra aventura con respecto a la danza, también en vuestra aventura con respecto a la vida.

            Esto son las MUMA’S TROOP!


             Pero todo empezó hace ya algunos años, cuando con las poquitas alumnas que tenía se fue formando de manera natural una pequeña tribu, las MEIGAS; mujeres que nunca me han abandonado aunque la vida les haya dado unos cuantos reveses.

            Gracias a ellas, comencé a crecer como bailarina y como maestra, y sigo creciendo; y gracias a ellas comencé con proyectos como el Akelarre Tribal Fest, que este año ya vamos por el 6º año consecutivo, y como el segundo grupo de danza formado por algunas de mis alumnas, Feitizo Tribal. Además de impulsarme, acompañarme y ayudarme en mi formación en los distintos estilos de danza tribal y oriental.

            Y ahora comienzan a formar parte de la comunidad nuevas generaciones que vienen pisando fuerte, y que, estoy segura, de que se convertirán en auténticas defensoras del significado de tribu.

            Todas estas mujeres formarán parte de mi vida, compartiendo con ellas mi experiencia como madre, como profesora y como bailarina; en definitiva, soy Eva Domínguez gracias a ellas.

            Si quieres formar parte de las Muma's Troop, sólo tienes que acercarte a mi y sonreir!

martes, 1 de marzo de 2016

FIDOG


Por primera vez Eva Domínguez estará bailando en el 8º Festival Internacional de Danza Oriental Fusión en Gijón; organizado por Vanesa Moreno

viernes, 26 de febrero de 2016

TRIBAL CLÁSICO II


 Jamila Salimpour

                La danza Tribal Americana tal y como la conocemos hoy en día, ha sido formalmente definida por Carolena Nericcio, pero sus orígenes se remontan un poco más allá. Dejando a un lado todas aquellas danzas folclóricas que se bailaban en grupo y que son la clara inspiración; se considera que la creadora de este estilo es Jamila Salimpour, la cual empezó a enseñar danza oriental a principio de los años 50, tras haber recopilado pasos gracias, por un lado, a las descripciones que su padre le hacía de las bailarinas ghawazee de Egipto, y por el otro, de los movimientos que veía hacer a su casera egipcia, así como de las películas egipcias que la llevaba a ver.
                                                              

                                                                    Jamila Salimpour

                Para que se desarrolle una danza como el tribal americano, fue necesario un proceso de evolución de la danza oriental en Estados Unidos. Fueron varios años e involucró varios hechos, causalidades que hicieron que hoy día exista esta nueva forma de bailar, con la filosofía que la envuelve y la estética que la caracteriza.

                Allá en la década de 1920 nace Jamila, hija de inmigrantes sicilianos, su padre fue parte de la marina y recorrió Egipto, Siria y Túnez. De allí lleva para su familia discos de música de Medio Oriente lo que despierta en Jamila la semillita de la danza oriental, antes de su nacimiento se descubre la tumba de Tuntankamón y se despierta la fiebre de lo egipcio; tanto en el arte como en las películas comienza a llegar a occidente toda la belleza de oriente medio.

                En su infancia su padre le contaba cómo eran las bailarinas ghawazee de Egipto, hay registros de cartas de él describiendo su apariencia, como se realizaba una actuación callejera, sobre una alfombra con tres músicos y los movimientos que realizaba. Ella trataba de imaginarse todo y bailar, quería bailar como ellas. Desde muy pequeña demostró un gran interés por lo artístico y dramático y a los 16 años se une al circo de los hermanos Ringling, donde actúa en varios números. De aquí desarrolla su idea de entretenimiento en la danza.

                En su juventud tenía una ama de llaves egipcia, la señora Takorian; en los cines solían proyectar una vez al mes un ciclo de películas egipcias, donde iban juntas, y veían unas 3 películas seguidas. Allí conoció la danza oriental, viendo a Tahia Carioca y Samia Gamal y empezó a bailar en su casa, tratando de recordar todos los movimientos con música de Abdel Wahab y Farid Al Atrash. La señora Takorian la acompaña en todo su aprendizaje, la anima a bailar hasta tal punto de hacerle un traje de seda y chiffon y acompañarla a hacer sus primeros shows en cumpleaños y otros festejos de la comunidad Armenia.

                En la década de los ‘50 se abren algunos clubes con artistas de Medio Oriente como el “Fez” con bailarinas de Egipto y también “Shaker´s Oasis” con bailarinas de Turquía en Chicago. En Fez conoce a Zenouba y Maya Medwar, estas bailarinas repetían siempre las mismas rutinas y Jamila pudo comenzar a catalogar los pasos, a observar la técnica, a agregar movimientos a su repertorio.

                El primer club que la contrata como bailarina Oriental fue The Greek Village de Hollywood. Jamila empieza a enseñar danza oriental encima del restaurante Fez, pero al no haber estudiado de manera formal, (no había profesores ni mucho menos escuelas) no sabía cómo transmitir sus conocimientos, solo ponía el disco y bailaba delante de las alumnas, lo que creaba grandes confusiones e incomodidades… necesitaba crear un vocabulario, algo similar al de la danza clásica, un método.

                Jamila detalla en una entrevista los movimientos que conoció viendo diferentes bailarinas: Aisha de Turquía realizaba una vibración de cuerpo entero y pivots, Soraya de Marruecos bailaba siempre con un vestido tipo baladi balanceando un jarrón sobre su cabeza, Fátima Akef bailaba sobre copas de agua con su loro en el hombro; Nagris hacia el mejor bellyroll y su gran final consistía en continuos choo-choos, Fátima Ali hacia un shimmy 4/4 en media punta y era una Ouled Nail, Tabora Najim demostró la caída turca y el flutter (movimiento de vibración con el abdomen) y su rutina de velo era coreografiada.

                Cuando Jamila reconocía los pasos y sus variaciones los relacionaba en una “familia” de movimientos, como por ejemplo, familia Árabe, Turca, Egipcia, etc… Como bailarina introdujo como innovación su especialidad de solo de Finger Cymbal (crótalos, chinchines) y shimmy a capela, con su ropa llena de monedas usado como instrumento musical, donde hacia 4/4 shimmy, choo choo y shimmy 3/4.

                En 1958 se divorcia nuevamente y comienza a bailar en Bagdad Café y durante varios años también fue propietaria del mismo, siendo la que organizaba los shows de las bailarinas que seguían viajando desde oriente. Allí conoce con Ardeshir Salimpour, un percusionista persa, dulce y cariñoso, que al casarse le prohíbe bailar en público.

                En el 65, ya establecida como profesora, confecciona vestuario para bailarinas y queda embarazada de Suhaila. Da clases en un estudio en su casa y allí es donde comienza a dilucidar como partir los pasos para enseñarlos, y comienza a trabajar en su catálogo y su notación de patrones de toques de zagat, creando diversos patrones para enriquecer la música y acompañar la danza. Analizó y desarrolló diferentes maneras de tocar los crótalos, y llamó al modelo de D-I-D “longa” (figura musical histórica), dice que es un modelo turco, y que el modo de tocar alternado es egipcio pero que es más limitado y menos cómodo para tocar.

                Más tarde Jamila publica el libro Finger Cymbal Manual. Su forma de enseñar se transforma y pasa de no hablar mucho en sus enseñanzas, que en un principio son más por imitación, a ser una maestra que verbaliza todo lo que el cuerpo debía realizar y que debía sentir, observa de donde proviene (muscularmente) cada movimiento y explica a sus alumnas los pasos de esta manera, dándoles un entendimiento intelectual y personal, lo que hace que no se aprenda por imitación sino por experiencia.

                En esos tiempos comenzaba a ser muy popular entre los jóvenes la The Renaissance Pleasure Faire (Feria del Renacimiento) en California, donde muchos hippies y gente de la cultura pop encuentra su lugar, actuando o vendiendo sus artesanías; algunas estudiantes de Jamila se presentaron para bailar en la feria, y los organizadores acabaron pidiéndoles que crearan un show de media hora para realizar 3 pases al día; y así es como Jamila Salimpour crea su compañía Bal Anat en 1968, que se presenta sin interrupciones en la feria hasta 1975. Trabaja al lado de diferentes bailarin@s tradicionales como las argelinas y sus habilidades con el vaso de agua y los bailarines de la olla de Túnez.

 
                                                                          Bal-Anat

                Crea esta compañía con el objetivo de organizar actuaciones en las ferias; una especie de mercados medievales al aire libre con representaciones teatrales, música en vivo, comida, recreaciones históricas, etc, realizando la puesta en escena basándose en pinturas y fotografías antiguas. Sus estudiantes representaban a músicos marroquíes y egipcios, bailarinas ouled nail de Algeria, bailarinas turcas y bailarinas con bandeja. Se les definió como Estilo Tribal Americano debido a la fusión étnica y a que ajustaron su show al público americano.

                Su show era el más famoso de toda la feria ya que incluía 40 artistas en escena, con músicos con mizmar, darbouka, tabl, deff, zagat, y con vestuarios que recreaban distintas estéticas de etnias orientales, con turbantes, ojos bien delineados, con tatuajes faciales, túnicas, babuchas rayadas, joyería de plata antigua, collares con la mano de Fátima… se veían con un look tribal y antiguo, llenos de color. Recreaban danzas de Túnez, Argelia, Marruecos, India, Turquía y Egipto, interpretaban danzas en solos o grupos y a lo largo del tiempo fueron incorporando elementos tales como bandejas, bastones, espadas, jarrones, serpiente, máscaras, giros de derviches, acrobacias, kathak y danza oriental (cabaret style) para el final. Hacían una entrada que se asemejaba a un ritual y eso es lo que más conmovía y atrapaba al público. Su fin no era ser intérpretes de danzas auténticas, sino crear un espectáculo que transporte al público a la antigüedad y a oriente. Por ejemplo su danza con serpiente podía ser interpretada como un ritual mágico de una sacerdotisa de Creta;  al ver el tapiz de dos ghawazee balanceando espadas, creo una danza para bailar con sables, que actualmente se sigue usando, pero hasta ese momento no se había visto.

                De esa compañía de corte folklórico salieron numerosas bailarinas como Katarina Burda, Masha Archer, Malie de Felice, su hija Suhaila Salimpour y el bailarín, recientemente fallecido, John Compton. Cada uno a su modo han influido a el desarrollo de la danza tribal.

                Suhaila, su hija, nace con un problema en las piernas, digamos que era muy chueca (de piernas arqueadas), hizo muchos tratamientos e igual los niños se metían con ella, así que Jamila en cuanto pudo la inscribió en clases de danza clásica, y gracias a la posición en dehors (posición de danza clásica con los talones juntos y las puntas hacia afuera) comenzó a pisar bien y no dejo nunca de entrenarse en ballet y danza jazz.

                Cuando creció, estos conocimientos occidentales dieron al formato de danza de la escuela Salimpour un nuevo giro. La danza oriental estaba tomando una nueva dirección y Jamila encuentra en Suhaila su sucesora en la escuela.

                Toma clases con Nadia Gamal y trae una danza oriental más moderna, refinada y con influencias de las danzas occidentales. Y así de esta manera, la escuela Salimpour crece y ofrece a sus estudiantes tantos estilos, como danzas tradicionales, danzas con elementos y danza oriental estilizada.         

                                              

                                                                Suhaila Salimpour
                Suhaila siguió formándose junto a su madre y pronto puso su propia escuela con su propio método, característico por su gran exigencia técnica. Con ella estudiaron por ejemplo Sharon Kihara, Zoe Jakes, Mira Betz, Amy Sigil, Petite Jamilla, Rachel Brice, Aziza, Moria Chappell y Kami Liddle entre otras.

                Cuatro artistas que fueron el germen de las generaciones de bailarinas que conocemos actualmente.  Existió mucho tráfico de alumnas entre unos profesores y otros, de ahí que se puedan apreciar influencias de todos en su danza.

                Jamila Salimpour realiza grandes aportes a la danza oriental en América, desde la nomenclatura de los pasos, los patrones de zagat, el estudio y comprensión fisiológico de los movimientos, la enseñanza academizada, la incorporación de elementos no tradicionales como el sable o la serpiente, y junto a Suhaila la incorporación de técnicas de danza clásica y jazz a la danza oriental.

                Y por otro lado y sin quererlo, crea la danza tribal con todo lo referente al vestuario de estilo étnico, los tatuajes faciales, la joyería, turbantes, el hecho de querer representar un estilo antiguo y justamente tribal, sin la necesidad de ser danzas autóctonas, las familias de pasos, la incorporación de danzas de la India, el misticismo de Bal-Anat, la danza llena de zaghareets y el sentido de “clan” o “tribu”.

                Jamila y su agrupación inspiraron a toda una generación de bailarinas norteamericanas de bellydance, generando así el aumento de la popularidad de la danza oriental-tribal y por qué no el nacimiento de bailarinas como: Carolena Nericcio, Jill Parker, Suhaila Salimpour, Rachel Brice, Ariellah, entre otras.

miércoles, 24 de febrero de 2016

FIDOG


Segundo año consecutivo, las Meigas estaremos dándolo todo para que el público disfrute a lo grande, como sólo las gallegas sabemos hacerlo, en el 8ª Festival Internacional de Danza Oriental Fusión en Gijón, organizado por la encantadora Vanesa Moreno.